viernes, 20 de junio de 2008

AB IMO PECTORE

  • Puede que haya caído en las redes del marketing de la cuatro.
  • Es muy probable que me haya dejado llevar por el entusiasmo interesado del periodismo deportivo.
  • Pudiera ser también que piense racionalmente (para variar) que tenemos mejor equipo que Italia y que alguna vez tiene que centrar la lógica desde la banda y templadito.
  • Aunque lo más seguro es que, a la hora del café, se pusieran dos personas de acuerdo para sostener una teoría y yo, inevitablemente les llevase la contraria, porque estar todos de acuerdo en un café no tiene sentido alguno, es un desperdicio de azucarillos.
En cualquier caso, las razones de este ataque de optimismo antropológico (a lo ZP) repentino, carecen de importancia. Lo fundamental es que podemos, podemos carajo !!!

martes, 27 de mayo de 2008

DE FRIKIS Y HÉROES(II)

No recuerdo el nombre del crítico que dijo que todo lo escrito después del Quijote son variaciones en torno a esta obra. Es curioso como, por extensión, muchas de las situaciones y anécdotas que nos ocurren parecen también sacadas de las aventuras de nuestro más famoso personaje literario.
La polémica aventura eurovisiva que comenzó hace unos meses con la elección de Chikilicuatre como nuestro representante en el certamen de la canción, llegó a su fin hace unos días con unos resultados más que aceptables. Y tras la resaca, las voces discordantes que surgieron en las votaciones, y que han permanecido desde entonces en las sombras, han vuelto a salir para atacar el que ha sido el mejor resultado desde 2004 y la mejor audiencia de eurovisión en años (14 millones de telespectadores). Ya el domingo en diferentes medios se pedía la “muerte” de chikilicuatre (el personaje, claro)
Televisión Española se apuntó al carro y quiso sacar tajada del fenómeno televisivo de la temporada explotando la chikimanía (con politonos, especiales, cobertura diaria…), rescatando a Raffaella Carrá y su casposo formato de programa con petardos televisivos (Loles León, Alaska, Iñigo, Bibiana Fernández, ¡¡Juan Adriansens!!) y desempolvado a Uribarri para dejarlo campando a sus anchas en su medio natural (retransmitiendo el certamen, por supuesto)
Más allá del fenómeno mediático, los españolitos de a pie que nos quedamos pegados a televisión española asistimos a uno de los más bochornosos espectáculos que se recuerdan, y no me refiero a las actuaciones (el nivel ha sido de los mejores que se recuerdan), sino a un sistema de votaciones que no hacen más que mostrar que, el declive de eurovisión viene dado por el descarado amiguismo que muestran tanto los países nórdicos como los del este.

Nos entusiasmamos en nuestra “locura” pensando alcanzar un quinto puesto, pretendiendo sacarle los colores a un concurso caduco, y nos topamos con los molinos de todos los años: un sistema de votaciones en el que, con independencia de las canciones, los países vecinos se votan entre ellos mismos. El mismo concurso se pone en ridículo.
¿Y qué hacer ante ello?
Bueno, en un principio podríamos jugar con sus propias armas: si apoyamos la independencia… a los 12 puntos de Andorra y los 10 de Portugal, podríamos tener los 12 de Galicia, los 12 de Cataluña, los 12 del País Vasco (de estos no estoy muy seguro), los 12 de Valencia, los 12 de Ceuta y de Melilla… ¿¿Será esto lo que pretende Zapatero dando cancha a los nacionalismos??
También podríamos dejar a Uribarri (que es el único que entiende la dinámica del concurso) la responsabilidad de elegir al grupo y a la canción. O mandar a algunos de nuestros ciudadanos inmigrantes del este cantando en uno de los idiomas del norte y bailando al estilo de los nuevos países recién incorporados (Azerbaiyán, Turquía…), a ver si hay suerte.

Hasta entonces, disfrutemos de la que debería haber sido la auténtica ganadora de eurovisión: la canción de Bosnia-Herzegovina “Pokusaj”


lunes, 26 de mayo de 2008

DE FRIKIS Y HÉROES (I)

Y al final, se estrenó. Volvimos a disfrutar en la pantalla de uno de los personajes más carismáticos que la industria cinematográfica (USAmérica, cómo no) nos ha regalado. Indiana Jones apareció por “la puerta grande” del cine (Cannes, cómo no), disgustando a la crítica y ofreciendo un espectáculo visual como sólo Lucas y Spielberg saben hacer.
Y tras el estreno lleno del glamour, llegó el que verdaderamente interesa, el que hace caja, el de los seguidores, frikis, fanáticos… que acudimos el jueves en busca de nuestra ansiada ración de Indi.
La película –una vez que arranca– goza de un ritmo equiparable al de las anteriores entregas, Harrison Ford da toda una lección a quienes pensaban que estaba demasiado “madurito” para aventuras, la química con Karen Allen sigue siendo efectiva, y el joven Shia LaBeuf demuestra que es un buen partenaire a la altura de Ford. Y si esto es lo que se busca, esto es lo que la película te ofrece.
Pero, claro, no todo el mundo entra en el cine con las mismas miras, con las mismas expectativas, con la misma ilusión… y los que buscamos algo más nos encontramos con una película que sigue la estela de las películas que imitan la saga indianesca: “La Momia”, “La Búsqueda”
Topamos con un guión bastante limitado (¿qué podía esperarse de David Koepp: “Parque Jurásico”, “Spiderman”, “La habitación del pánico”, “Misión Imposible”…?), un guión que apenas se adentra en unos personajes bastante pobres y planos (valgan como ejemplo esa “mala de todo a 100” y el personaje de John Hurt) y que nos muestran escenas y momentos más que prescindibles: la bomba, la nevera, las escenas con el FBI y con Jim Broadbent (que tampoco es que pinte mucho), el “momento Tarzán”… Y es que, entre escenas para quitar y homenajes a otras películas, nos queda una historia bastante simple, sin apenas giros argumentales, intriga, sorpresas… y que presenta el “misterio de la calavera” de una forma muy enrevesada.
Un guión apenas trabajado, una gran cantidad de secundarios (que convierten una aventura de Indiana Jones, en una excursión por la selva) y que poco aportan (aparte de Hurt, ese Ray “Beowulf” Winstone tampoco aporta nada), una de las bandas sonoras más pobres que se le recuerdan a John Williams (sólo variaciones sobre el tema central), y un abuso del CGI que chirría más de una vez… asolan al seguidor que ha pasado casi 20 años esperando esta aventura.

Y aparte dejamos la pérdida de la trama mística de las anteriores de la saga por esta paranormal digna del otro gran I.J. (Íker Jiménez), en la que, más que estar en contra, me entristece el tratamiento tan excesivamente explícito que se le ha dado, rompiendo desde el principio con el misterio y la intriga que caracteriza la trilogía (y que parece más digno de Mulder y Scully)

Al final queda la sensación de que se podía haber hecho mejor, de que no estamos más que ante una imitación de Indiana Jones, de de haberse llamado “John Barrows y el reino de la calavera de cristal” y a nadie le hubiera sorprendido nada.
No soy el primero en lamentar el terrible papel que viene desempeñando George Lucas en los últimos años: fulminó su saga galáctica con tres episodios y ha vuelto a tirar piedras contra su imperio con esta entrega. Al menos ya nadie puede discutir cual es la peor película de Indiana Jones.

Pecaré de nostálgico... pero es que no hay color.
Qué pena que Spielberg no recuerde cómo hay que acabar una película:


domingo, 20 de abril de 2008

MENÚ FUERA DE CARTA, PERO MUY FRESCO

Después de varios meses de ausencia, volvimos a acudir a una sala de cine en busca de algo de entretenimiento.
Teniendo en cuenta la situación tan triste por la que está pasando la cartelera desde la ceremonia de los oscars: la ausenia de propuestas (o alternativas) de interés que motiven para dejarse el jornal en la taquilla, pero con una considerable "sed fílmica", nos aventuramos al multicines en busca de (alg)una película que ver, sabiendo que nos la "jugábamos".
Ni siquiera, ya en la taquilla, tenía claro las opciones. Pero, a pesar del desencanto que me produce la (no me atrevo llamarla "industria") hornada cinematográfica española de los últimos años (como ya, extensamente, expuse en post anteriores), me lancé a por "una de las nuestras": "Fuera de carta".
La crisis incipiente de nuestra economía nacional no aconseja meterse en cualquier sala a lo loco, por lo que (más o menos) ya me había informado de la película: comedia nacional con algunos de los nuevos valores de nuestro cine, popularmente famosos gracias a la pequeña pantalla; director responsable de grandes productos televisivo como "7 vidas" o "Aída". No son malas referencias, la verdad.
Y...
Una experiencia muy satisfactoria. Realmente satisfactoria. Parecía que únicamente el cine fantástico y de terror eran los únicos que tenían algo que decir (o que enseñar, que ya hemos visto el trailer de "Quarantine", el "Rec" americano), que el producto español se había perdido entre la maraña de personalísimas óperas primas y de pastiches intimistas, que aquí solo tenemos Amenábares y Almodóvar, que la comedia nacional desapareció con Berlanga (y Azcona q.e.p.d.), que el humor no sobrevivió a Pajares, Esteso, y que lo remató Torrente.
Pero sí.
Los furtivos latidos que supusieron (la excesivamente valorada) "El otro lado de la cama" y "Días de fútbol", y el gran trabajo de los directores y guionistas de tv (de series españolas como "7 vidas") parecen dar oxígeno a un género, la comedia nacional que, como el "áve fénix" renace de sus cenizas. ¡¡Y con personalidad propia!!
Creíamos que lo único que se nos daba bien era sacar desnudos y escenas de cama con la menor excusa, pero (aparte de eso), si hay algo que se nos da bien, es la capacidad (casi innata) de reirnos de nosotros mismos, de nuestra sombra, de lo más "oscuro" de nosotros mismos. Ya hay muestras de ello a lo largo de la hitoria de nuestra literatura (¿qué es si no El Quijote?)
Berlanga y Azcona fueron auténticos maestros en el arte de reirse de "lo peor" de nosotros mismos. Y ahora, en los albores del siglo XXI, el testigo es recogido por Nacho García Velilla en una desternillante comedia sin pretensiones, sin falsa moral, sin moraleja, donde trabaja en torno a unos personajes a los que envuelve (al igual que en las series que escribe) en situaciones límites, reflejando la sociedad en la que vivimos de una forma tan cómica como mordaz.
Un sólido y cuidado guión y unos personajes bien definidos y trabajados, hicieron las delicias de la sala en las dos horas de proyección.
¿¿Qué más se le puede pedir a una película que disfrutar viéndola??

Sorprendente. Como diría el doctor Frankenstein, el cine español: ¡¡¡¡¡¡Está vivo!!!!

martes, 15 de abril de 2008

NUESTRO AMIGO EL PANADERO

“Es extraordinario que vengas a jugar con los del Barrio,
y a pasarlo bien porque esto es, como tú ya sabes,
el Barrio Sésamo, el Barrio Sésamo.
Con las atracciones de ranas, monstruos, niños y dragones,
y con Epi y Blas, porque esto es, lo que tú ya sabes,
el Barrio Sésamo, el Barrio Sésamo.
Y cualquier juguete, lo puedes compartir con Espinete,
Y con Don Pimpón porque esto es, como tú ya sabes,
el Barrio Sésamo, el Barrio Sésamoooooo….”


Grande ha sido la estela y el camino que marcó Barrio Sésamo, y que sus imitadores han intentado continuar con desigual éxito: Yupi y Astrako, Miliki y Rita Irasema, Leticia Sabater, Blucky (ese bicho que intentó resucitar el Barrio Sésamo para nuevas generaciones), Los Teletubbies, Los Lunnis…
Pero, por si algo ha destacado este gran espacio de la historia de la televisión ha sido por dejarnos una galería de personajes que permanecerán para siempre en nuestras retinas: Espinete, Don Pimpón, Julián, Ana, Roberto, Matilde, Antonio,Ruth… y Chema.
¿Quién no recuerda a Chema, el panadero más famoso de la tv? Sí ese rubito con flequillo que lo mismo hacía una barra de pan que se ponía a cantar y a bailar sobre la importancia de los alimentos. El vecino más marchoso del barrio.
“Panadero soy, porque sé hacer pan, y otros con placer se lo comerán”

Aquellas tardes de inviernos fríos y lluviosos, de meriendas de pan con nocilla, que comenzaban con Espinete y acaban con Casimiro, no hubieran sido las mismas sin la compañía de Chema, aquel adulto divertido, que todos deseábamos tener como amigos.

Hoy he conocido que falleció hace unos días. Sorprende, apena, cuesta hacerse a la idea. Pero eso no es así, no puede ser así, seguro. Todos sabemos que sigue con nosotros, que nunca abandonará el Barrio Sésamo.

Chema, va por tí.

domingo, 6 de abril de 2008

CHAL-LON JESTON

Cuesta trabajo enfrentarse en unas líneas a la labor de escribir sobre un actor como Charlton Heston, fallecido este 5 de Abril a los 84 años. Más de 120 papeles a sus espaldas, aunque siempre será recordado por sus papeles en las semanasanteras: Los 10 Mandamientos y Ben Hur.
Aunque en los últimos años, sus declaraciones y apariciones con la Asociación Nacional del Rifle empañaron su imagen, es importante recordarle como lo que fue: uno de los actores más carismáticos y grandes de la industria del cine, un icono, una estrella, un referente.

Hace un tiempo comenté la total ausencia en el cine actual de actores de prestigio capaces de meterse sin complejos en papeles de acción. De hecho, creo que el género de acción murió hace bastante tiempo. Hoy día hay que buscar bajo las piedras actores que sean capaces de enfrentarse sin complejos ni temores a papeles de acción (y cuando escribo acción me refiero al gran género, y no a las basuras multimillonarias repletas de efectos por ordenador, bien de superhéroes, bufonadas tipo Misión Imposible, o chapuzas como Soy leyenda)
Temor al encasillamiento por hacer (por qué no decirlo) el género que da de comer a toda la industria cinematográfica. Alegan que los culpables son esos papeles de acción, y no se miran al espejo, no ven que su mayor hándicap es su mala actuación (Que tenga que volver Indiana Jones para enseñarnos qué es una película de aventuras…)

Y es que, Charlton Heston, sin tener un prodigioso talento interpretativo, sin destacar por sus brillantes actuaciones, desarrolló una sólida carrera desempeñando su oficio con gran solvencia y profesionalidad, sabiendo elegir aquellos papeles que mejor se adecuaban a sus características. Nadie como él supo reflejar la vertiente humana de un héroe, encarnar personajes que deben hacer frente a su destino (muy a su pesar la mayoría de las veces)
Demostró que una buena actuación no tiene por qué estar reñida con una buena película de acción, trabajó en todos los géneros existentes (¿el musical?, sería cuestión de comprobarlo) Y es que, si tenemos en cuenta únicamente la década de los 60: hizo cine épico (Ben Hur, 55 días en Pekín, el Cid…), religioso (La historia más grande jamás contada), drama (El tormento y el éxtasis), ciencia ficción (El planeta de los simios), aventuras (Khartum), western (Mayor Dundee, El más valiente entre mil), comedia (Aventura en Roma). En los 70 encarnó a Marco Antonio en Julio César y en Marco Antonio y Cleopatra, volvió al planeta de los simios (en la segunda parte), encarnó al Cardenal Richelieu en Los 3 mosqueteros (y en la segunda parte), hizo cine catastrófico con Aeropuerto 75 y Terremoto, fue leyenda (El último hombre…vivo. La misma que la de Will Smith, sólo que éste se aprendió de memoria Shrek mientras Heston se dedicaba a reunir obras de arte en su casa), cine bélico (La batalla de Midway), thriller (Pánico en el estadio)… ¿Cine de terror?: en los 80, El despertar.
Fue el pirata John Silver, el artista Miguel Ángel, el detective Sherlock Holmes, Dios…
Entre sus últimos trabajos, apareció en la versión de El Planeta de los Simios de Tim Burton y tuvo una (desafortunada) colaboración en Bowling for Columbine de Michael Moore.
De su vida… poco que decir. Lo tuve la suerte de conocerlo bien, con lo que no tengo mucho que comentar respecto al tema. Además, aquí sólo voy a hablar de cine.

Es impresionante ver como (desgraciadamente) el cine nos regala estrellas tan brillantes. Aunque las últimas películas suyas que he visto fueron Soylent Green (película de ciencia ficción de futuro apocalíptico ¿y cuál no?) y Los diez mandamientos (como te descuides en semana santa te sorprendes viendo ésta o Espartaco), me quedo con las imágenes de:
La carrera de cuadrigas de Ben Hur (un icono de la historia del cine)
El final de El planeta de los simios. Ese plano final… “¡¡maniáticos!! ¡¡La habéis destruido!!” (uff, los pelos de punta)

Los seguidores del cine nos quedamos huérfanos, de nuevo. En esta ocasión nos ha abandonado la mayor estrella del cine-entretenimiento, ¿quién ocupará su trono?
Charlton Heston ha muerto, el rey ha muerto. ¡Viva el rey!

Como postre, algunos enlaces a escenas cumbre de su filmografía.

Escena final de El planeta de los simios:
La carrera de cuadrigas de Ben Hur:
El momento cumbre de los 10 mandamientos:
El inicio de The Omega Man, el Soy Leyenda de los años 70:
Hizo de sí mismo en un capítulo de la serie Friends:
En los 90, su principal papel fue el de narrador, como en Hércules:
Con la Asociación Nacional del Rifle:
Sus apariciones en el programa de tele5 El Informal:

sábado, 5 de abril de 2008

CAMBIO DE TEMA

Lo dicho. Se acabó lo bueno.
Hay que cambiar de conversación.
El "barbas", "taliban"... vuelve a cambiar de look por unos meses.
Las primeras opiniones no han sido my favorables:
- "¿¿Qué has hecho??"
- "Se te ve más gordo"
- "Qué pena..."

¿El motivo?
Dejarme el look "chikichiki" para Eurovisión
¡¡¡Todos con Chiquilicuatre!!!